miércoles, 20 de junio de 2012

El 11 de julio de 2010, si estás en España, no verás calles vacías sino casas vacías. Toda la gente se juntan en plazas, bares, sitios con gran pantalla y llena de gente, porque ese día, a la noche se jugará el final del mundial y la Roja, selección de fútbol de España jugará contra Holanda. Son unos 120 minutos intensos, de la que no te atreves ni a cerras los ojos por si te pierdes un instante posible de gol. En el minuto 115, gracias al pase del compañero, Andres Iniesta, el blaugrana del Barça, metió el único gol en el partido. En el mismo instante, se oyó gritos como: ¡Viva España!¡Viva Iniesta! en todos los sitios del mundo . Es un momento difícil de olvidar y es también una suerte vivir en el país ganador y disfrutarse del ambiente que hay. Yo, como extranjero, también me siento orgulloso por ellos.

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